

El diseño del personaje partió de un asset base que encontré y modifiqué para ajustarlo a la estética que buscaba. La ropa la trabajé con el addon Simply Cloth, lo que me permitió simular pliegues y caídas naturales.
Todas las texturas fueron creadas desde cero en el Shader Editor, cuidando cada nodo para lograr un acabado realista y coherente con el material.
Además, dediqué especial atención a los ojos y las gafas: los moldeé manualmente y generé su mapa UV para alcanzar el nivel de realismo que quería, sobre todo en la mirada. Ese detalle fue clave para darle vida al personaje y transmitir la sensación de presencia dentro de la escena.

"Esta escena simboliza el final de un viaje y la apertura de un portal hacia un nuevo comienzo. Un espacio de transición que invita a cruzar y descubrir lo que viene."
Para lograrlo trabajé todos los materiales desde el Shader Editor, construyendo texturas nodo por nodo. El render lo realicé con Cycles, aprovechando su capacidad de iluminación física y reflejos precisos. La luz fue esencial para marcar contrastes y reforzar la narrativa, y cada decisión siguió el plan del storyboard, asegurando coherencia entre lo técnico y lo conceptual.
"Para mí, saltar es cambiar de realidad. Es ese instante de valentía donde decides que no hay vuelta atrás y el simple hecho de hacerlo ya te transforma. Es un paso hacia lo desconocido."
Visualmente, busqué esa estética simétrica muy en la línea de Wes Anderson para darle peso y orden al caos del salto. Quería que el espectador sintiera la tensión a través del zoom: un acercamiento que trasciende lo óptico para volverse inmersivo. La iluminación y las líneas del entorno están ahí por una razón: crear un foco visual que haga del salto el único protagonista.

"En esta escena, el glitch funciona como memoria gráfica. Es un collage visual de los libros, películas, juegos y lugares que me formaron. Al fragmentar la imagen, el error se convierte en un ensamblaje de influencias que se proyectan en el presente para demostrar que nuestra visión es el resultado de todo lo vivido."
Mi workflow articula la estructura 3D de Blender con la potencia generativa de Magnific AI y ComfyUI. No busco automatización, sino un control modular que me permita mantener la consistencia de personajes y escenarios bajo un mismo criterio estético.
El cierre ocurre en After Effects, donde ensamblo la narrativa y el glitch. Aquí, la IA no es el autor, sino una extensión de mi Dirección de Arte: soy yo quien diseña los flujos de trabajo usando mi gráfica y mi creatividad para dar forma a escenarios complejos y llamativos.

"La cuarta escena habla de la aparente caída, ese instante de duda que acompaña el esfuerzo inevitable de saltar. Es una cuestión de perspectiva: el sujeto recuerda lo conocido, pero ya ha cambiado de ropas y liberado peso. Esa caída es simbólica, porque aunque parece que no va a lograrlo, en realidad es parte del proceso de transformación."
Para transmitir esa sensación trabajé el movimiento de cámara como recurso principal. La cámara desciende con el sujeto, generando la ilusión de caída y reforzando la tensión de la escena. El encuadre mantiene la figura en el centro, lo que asegura que el espectador perciba la caída como inevitable y monumental.
El contraste entre el fondo oscuro y las líneas geométricas brillantes intensifica la percepción de vacío, mientras que la progresión del zoom y el ángulo de cámara convierten la caída en un recurso narrativo. Si confías, no caes. Avanzas.


"Keen Eyes. Hablemos del sharingan como representación conceptual de mis ojos. Escogí esto porque, para mí, la habilidad principal de cualquier artista son los ojos que anteceden a las manos: son quienes direccionan la visual, ese sentido de la estética, el assemblage, condicionado por lo que has consumido que en este caso es la métafora para quienes conocen el anime.
La mente funciona como sistema que direcciona el cuerpo, que a su vez decodifica lo aprendido o visto, y de allí surge “eso” que es más, que la habilidad que se expresa en arte, técnica y esencia."

Todo fue construido en Blender: los ojos y las gafas fueron moldeados específicamente para este personaje, cuidando proporciones y detalles. La escena se centra en cómo el personaje atraviesa ese espacio blanco, y en cómo los ojos se convierten en el punto focal.
La composición refuerza la simbología: los ojos no son solo un recurso estético, sino un elemento narrativo que conecta técnica y concepto. El modelado, la iluminación y la puesta en escena se integran para que el espectador perciba que esos ojos son capaces de llevarlo a otra realidad, mientras las gafas completan la identidad visual del personaje.

"El camino al monolito es un ensamblaje de los lugares que me formaron. Del desierto a la ciudad industrial, pasando por bosques y núcleos tecnológicos, cada escenario es un rastro de identidad.
Es un viaje de retorno: el portal no es solo el destino, es el reencuentro con el inicio. Las transiciones fragmentadas convierten este mapa de experiencias en un presente continuo, dejando al personaje frente a su decisión final."
Todos los escenarios fueron construidos en Blender, lo que me permitió tener control absoluto sobre los looks y la estética de cada ambiente. Para las transiciones entre el frame inicial y el frame final trabajé con Kling 3.0, que utiliza el concepto de start image y end image.
Los prompts los generé con Gemini, que analizó las imágenes y me ayudó a construir instrucciones precisas adaptadas al lenguaje de esa IA. Este workflow demuestra el potencial de la inteligencia artificial en animación: no solo para crear escenas en movimiento, sino para integrarlas bajo control creativo. La combinación de herramientas me permite dirigir la IA como extensión de mi visión, generando transiciones complejas y llamativas, pero siempre bajo mi diseño y narrativa.



"La séptima escena es el origen: el Eclipse. Es el lenguaje de los dioses, el TAO, un evento universal que no requiere mayor análisis más allá del sentido y significado que le damos. Hablo del eclipse del 10 de junio de 2021, un regalo de cumpleaños que marcó un antes y un después. Es la alineación de lo cósmico con nuestra verdad, un recordatorio de que los grandes eventos celestes también se convierten en símbolos personales, capaces de redefinir nuestra percepción y nuestro camino."


"La octava escena es un motion design que articula el lenguaje modular de mis herramientas. Así como en ComfyUI los nodos se conectan para formar un sistema flexible y coherente, aquí se integran Blender, Adobe Suite, Gemini Pro y Magnific AI como engranajes de un mismo flujo creativo. La presentación del Jaguar es mi estrategia personal: un símbolo de fuerza y propósito, que comunicará mi visón sobre arte, un propósito mayor."
